VaCaCiOnEs De SeMaNa SaNtA
Hola amiga/os, ¿qué tal habéis pasado las vacaciones de Semana Santa y Pascua? Supongo que algunos os habréis decantado por ir a la nieve, otros a la playa, otros a la montaña, y otros, incluso a un pueblecito para tratar de alejaros de esta sonora e intranquila ciudad como es Valencia. Yo he sido una de las personas que ha preferido la tranquilidad de un pequeño pueblo en lugar de la gran ciudad.
El pueblo donde he pasado estas mini vacaciones se encuentra en la provincia de Badajoz. Allí se celebran con gran devoción las procesiones y ofrendas religiosas, aunque también es cierto que no posee la importancia mediática de la que dispone la Semana Santa andaluza, pero en mi opinión no tiene nada que envidiar.
Viven con gran importancia tanto niños, como jóvenes o adultos, cada uno de los acontecimientos que ocurren a lo largo de esa Semana, a la que califican como Santa. Yo, en años anteriores he ido a un gran número de procesiones y misas que se celebraban año tras año en mi pueblo y en otros pueblos de alrededor. En unos pueblos participaban caballos en los pasacalles, algo que recuerdo que me agradaba especialmente cuando era pequeña; en otros, se escenifica la vida de Jesús en los días anteriores a su muerte. También he sido testigo de personas que se fustigaban en la espalda hasta sangrar, con la cara cubierta, a lo largo de toda una procesión sin transmitir ni la más mínima muestra de dolor por ello; otros que caminan descalzos por las calles en señal de agradecimiento a Dios por haber escuchado o cumplido sus peticiones; algunos que cargan con pesadas cruces de madera que pesan más de 50 kilos durante todo el recorrido... Hay unos que se conforman con vestirse de Nazarenos y llevar una vela que sirva para iluminar a lo largo de toda la procesión, a la Virgen, los Santos o los diferentes personajes religiosos;y otros, que hacen pública su fe a través de muestras de dolor físico como prueba de ello.
Son diversas las formas que tiene cada persona de demostrar públicamente su devoción y amor hacia la religión cristiana. Todas ellas con un mismo fin: la fe, pero a la vez a través de diferentes formas.
Algunos no entendemos ciertamente lo que ocurre en las celebraciones de la Semana Santa, unos por desconocimiento e ignorancia y otros por no interesarse por enterderlo. Al fin y al cabo, se trata de un aspecto cultural que se lleva a cabo año tras año y que cuenta con un gran número de adeptos. No se trata de creer o no creer, si no más bien de, acercarse a la tradición, a nuestra cultura, conocerla, ya sea desde dentro o desde fuera, pero en mi opinión hay que verla de cerca para poder juzgarla.